Archive for 26 julio 2011

Patrimonio indígena: ¿investigación o biopiratería? Responsabilidad ética

julio 26, 2011

Patrimonio indígena: ¿investigación o biopiratería? Responsabilidad ética

Por Héctor J. Sánchez Pérez, Elizabeth Benites Estupiñan, Estela Quiróz Malca y Claude Vergès de López

vía Abeledo Perrot.

Nuevo número de Salud Colectiva

julio 25, 2011

Salió un nuevo número de la excelente Salud Colectiva, publicada por la Universidad Nacional de Lanús. ISSN Impreso: 1669-2381. ISSN Electrónico: 1851-8265

    Número 1, Vol (7), año 2011
EDITORIAL / EDITORIAL
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imagenTiempo de cambios
Viviana Martinovich / Jorge Arakaki / Marcio Alazraqui / Hugo Spinelli
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ARTÍCULOS / ARTICLES
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imagenEl reconocimiento de la producción subjetiva del cuidado
Túlio Batista Franco / Emerson Elias Merhy
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imagenGobernanza sistémica para un enfoque de derechos en salud.Un análisis a partir del caso chileno
Nuria Cunill Grau / María Margarita Fernández / Marcos Vergara
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imagenLa silicosis o tisis de los mineros en Colombia, 1910-1960
Óscar Gallo / Jorge Márquez Valderrama
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imagenLa construcción de la malnutrición infantil en la prensa escrita argentinadurante la crisis de 2001
Flavia Demonte
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imagenPercepción de los habitantes indígenas de áreas rurales respecto al primernivel de atención médica. El caso del sureste de Veracruz, México
Elda Montero Mendoza
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RESEÑA HISTÓRICA / HISTORICAL REVIEW
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imagenReseña de “Médicos, hospitales y servicios de inteligencia:el movimiento médico mexicano de 1964-1965 a través de

reportes de inteligencia” de Soto Laveaga G.

Gabriela Soto Laveaga
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DIÁLOGOS / DIALOGUES
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imagenSistemas de información en salud: diálogo con Pedro Urra González
Pedro Urra González
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Mesa Redonda sobre Consentimiento Informado

julio 25, 2011

Premios Fundación Jaime Roca

julio 22, 2011

El 10 de julio de este año informamos sobre el Premio que la Fundación Jaime Roca le había otorgado a Ignacio Mastroleo. En ese momento ingresamos a la página web de la Fundación, intentando averiguar quien había sido distinguido con los otros dos premios de la convocatoria, información que no estaba disponible y que, a la fecha, sigue sin estarlo.

La Prof. Patricia Sorokin amablemente nos informa que “el trabajo “BIOÉTICA DE LA  INVESTIGACIÓN EN SALUD. Obligaciones del patrocinador: El caso de la farmacogenética y de la farmacogenómica” cuya autoría pertenece a Patricia Sorokin,
Eduardo Duro y Elizabeth Benites Estupiñan, obtuvo la primera mención
en dicho concurso.

¡Nuestras felicitaciones para el equipo de trabajo integrado por Sorokin, Duro y Benites Estupiñan!

Esperamos enterarnos de quien resultó seleccionado para el tercer premio.

 

Homenaje a Bárbara Starfield

julio 11, 2011

Politics, primary healthcare and health: was Virchow right? — Starfield 65 (8): 653 — Journal of Epidemiology & Community Health.

Bárbara Starfield fué una grande y lúcida luchadora por los derechos humanos expresados en el campo de la salud. El trabajo que se publica en el JECH fué el último que escribió.

Barbara Starfield (BrooklynNew York City, December 18, 1932 / Menlo ParkCalifornia, June 10, 2011) Paediatrician, MPH.

Premio para Ignacio Mastroleo

julio 10, 2011

Ignacio recibe el premio de manos de José Mainetti

Solemos no darnos cuenta, en el instante mismo en que eso está ocurriendo, de que a lo largo de la vida se nos van otorgando diversas bonanzas, goces y privilegios. Organizados para la persecución de satisfacciones rápidas, del éxito pronto, de la “vida líquida”, solo vemos estas bonanzas tiempo después, cuando ya son parte de nuestra historia. Debo confesar que esto me ocurrió cuando comenzamos, hace 6 años, con el desarrollo del Programa de Educación Permanente en Bioética[1], que me depararía unas cuantas sorpresas. Como docente universitario que apreciaba las ventajas y riquezas de la interacción personal con las/os estudiantes, temía que el medio electrónico resultara algo frío, sin perspectivas de interacción afectiva, casi diría limitado al texto de la letra impresa en la pantalla. Una especie de páramo pedagógico, seco y formal… Para mi gran sorpresa y alegría, la experiencia de estos seis años ha sido totalmente distinta, y me ha llevado a la conclusión de que lo que había era un límite personal, basado en prejuicios sobre ciertos medios que, en realidad, no conocía pedagógicamente al no haber nunca ejercido la docencia en ellos[2]. Con la práctica de la docencia on-line se fué aguzando la percepción de mensajes y metamensajes, de estilos de pensamiento y estados de ánimo, en fin, de la rampante humanidad de la comunidad pedagógica que cada grupo formaba. Y pudimos, no solo comunicarnos, sino también forjar amistades que aún perduran. El afecto, el rigor intelectual, la ironía, el consuelo, la hospitalidad, la colaboración, y tantos otros rasgos cálidos que configuran colectivos de pertenencia, se fueron desplegando con riqueza, abiertos a una lectura atenta de los intercambios en la pantalla de nuestras computadoras. La hostilidad, que debe haber estado necesariamente presente como en todo grupo humano, quizás se haya expresado más a través del silencio, la no participación, que a través de mensajes confrontativos. Pues hubo debate, y por cierto vivo, pero no recuerdo que acompañado de confrontación personal o encono.

Decía más arriba, en una especie de ejercicio borgeano, que azarosamente a uno le son otorgados bonanzas, goces y privilegios. Pues bien, participar en el PEPB ha sido para mi todo eso, entre otras cosas, pues me ha permitido conocer y apreciar personas con las que, de otro modo, posiblemente no  hubiera llegado a estar en contacto. Una de esas personas es Ignacio Mastroleo, verdadero “scholar” dedicado a la investigación filosófica. Compartimos el espacio de la primera cohorte del curso de ética en investigación, un grupo excepcionalmente dedicado a pensar en serio[3], pero manteniendo un invariable nivel de chanza afectuosamente irónica, entre Kant y la caza de variados snarks que aparecían en el horizonte…  Ignacio, Nacho, es uno de esos espíritus inquisitivos, ávidos, curiosos, que se deleitan en la búsqueda de correlaciones, inferencias y explicaciones de los hechos del mundo, actitud filosófica por excelencia. También es un prolijo desmenuzador de argumentos, tarea tan necesaria para nuestra bioética vernácula, muchas veces más cercana a la argumentación social que al análisis detallado de tesis internacionales que gozan de cierto prestigio, por cierto poco discutido, como la de la explotación consensuada y mutuamente beneficiosa.

Por eso, me llenó de alegría enterarme de que

“El 23 de Junio, se realizó el acto en el que se dieron a conocer los ganadores del “Premio Anual de Bioética 2011 – Bioética de la Investigación en Salud” otorgado por la Fundación Dr. Jaime Roca. Ignacio Mastroleo obtuvo el primer premio con su trabajo “Justificación de la obligación de continuidad de tratamiento  beneficioso para los sujetos de investigación: análisis crítico del  modelo bienestarista ético de Alan Wertheimer”. El jurado estuvo conformado por José Alberto Mainetti, María Luisa Pfeiffer y Juan Carlos Tealdi. En el trabajo premiado se discute y critica el modelo ético de Alan Wertheimer aplicado al caso de las obligaciones morales de investigadores y patrocinadores cuando un participante de una investigación biomédica se enfrenta a la amenaza de la interrupción de un tratamiento experimental beneficioso para una enfermedad crónica. El texto es un avance de la tesis doctoral que realiza Mastroleo bajo la dirección de Florencia Luna. http://www.accionfilosofica.com/noticias/noticia.pl?id=246       

No solo Ignacio, sino también muchos otros ex-alumnos del Programa están actualmente ubicados en posiciones destacadas en el ámbito de la bioética latinoamericana. Creo que, más allá de que indudablemente esto se debe a sus méritos personales, los integrantes del equipo del PEPB nos sentimos muy orgullosos de que hayan compartido nuestras aulas virtuales, y de que quizás, aunque solo sea un pequeño atisbo de su espíritu crítico se haya reafirmado en nuestros cursos.


[1] El PEPB comenzó en 2006, con el auspicio de la Redbioética/UNESCO, presidida por Volnei Garrafa, y con la conducción de Susana Vidal, a cuya lúcida energía y permanente dedicación se debe este programa.

[2] Debo agradecer la paciente ayuda y guía de Mercedes Arrieta, a cargo de los aspectos pedagógicos del Programa.

[3] Es injusto mencionar solo a algunos, pero quiero destacar además de Ignacio, a Leila Mir Candal, Elián Pregno y al inolvidable Sergio Cecchetto, cuya prematura muerte nos entristeció a todos, opacando la bioética argentina y latinoamericana. Con todos ellos y muchos más integrantes de la primera cohorte mantenemos una duradera amistad.