Archive for 25 junio 2011

Leaked cables show U.S. tried, failed to organize against Ecuador compulsory licensing

junio 25, 2011

http://www.citizen.org/documents/leaked-cables-show-US-tried-failed-to-organize-against-ecuador-compulsory-licensing.pdf

Como trabaja la diplomacia norteamericana a favor de la industria farmacéutica.

Desde la colina: los derechos humanos no son para todos

junio 9, 2011

La revelación hecha por Susan Reverby sobre los experimentos de inoculación de sífilis en Guatemala por parte de científicos de USA, ocurrida entre los años 1946 y 1948, requiere una reflexión que se sume a la natural repugnancia e indignación que produce. En el hecho pueden distinguirse dos niveles superpuestos. Por un lado se incribe en la dinámica imperial y excepcionalista de los Estados Unidos, propia de la “ciudad en la colina”[1], colina particularmente empinada en la moral de la posguerra, época en la que USA asume en Nuremberg el carácter de potencia vencedora y regente de la ética internacional. La dinámica excepcionalista, según Ignatieff, incluye tres elementos interrelacionados: el “exencionalismo”, por el cual USA promueve normas internacionales de cuyo cumplimiento se autoexcluye; el uso de doble standard, por el cual se juzga a sí mismo con criterios más permisivos que a otros países; y la negativa a aceptar los derechos humanos en la jurisdicción interna[2]. En cuanto al uso de doble standard Ignatieff afirma que “Estados Unidos se juzga a sí mismo por standards diferentes a los que utiliza para otros países, y juzga a sus amigos por standards diferentes a los que utiliza para juzgar a sus enemigos”. De esto tenemos sobradas pruebas los americanos en la historia de las intervenciones imperiales/coloniales de los Estados Unidos en nuestra región, que consideran hasta ahora su “patio trasero”, y las consecuentes violaciones a los derechos humanos. Si bien el doble standard mencionado por Ignatieff no se refiere específicamente a la investigación con seres humanos, es conocida la insistencia en su aplicación por parte de la industria farmacéutica estadounidense, las autoridades reguladoras, y sus defensores en el ámbito de la bioética.

Por otro lado, existe un claro sesgo clasista y racista que se advierte tanto como por la cercanía temporal y conceptual de Guatemala con Tuskegee, del cual también Cutler fue un ejecutor, como por la continuación de los experimentos en poblaciones de prisioneros en las cárceles de USA[3]. Del doble standard da cuenta el hecho de que en USA el abandono de prácticas bárbaras como las de Tuskegee no se produce por el convencimiento de que era lo que normativamente debía hacerse, al menos a partir de Nuremberg, sino por el descubrimiento debido a la denuncia periodística publicada por el Washington Star y el New York Times y el consiguiente escándalo público, que por cierto no impidió que personajes como Cutler fueran honrados por el establishment académico[4].

Por otra parte, la complicidad de Juan Funes y el Buró Sanitario Panamericano de Salud se enmarcan en la colonialidad del poder y del saber descripta por Quijano[5] en su clásico texto “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”. Las elites burocrático-científicas latinoamericanas (generalmente formadas en USA, como Juan Funes) desempeñaban el rol colonial interno para el que habían sido formadas por los colonizadores, permitiendo así el uso de sus conciudadanos en experimentos abusivos, en flagrante violación, no solo de los derechos humanos, sino también de las reglas promovidas por el país imperial para ser aplicadas por otros, como el Código de Nuremberg. Cabe destacar que estas prácticas, lejos de haber desaparecido, continúan en la actualidad a través del llamado “outsourcing” de la investigación biomédica hacia los países pobres y periféricos en los que las regulaciones de protección hacia las personas involucradas en investigación son más laxas o inexistentes, o de dudosa aplicación en la práctica.

Sirva entonces el triste episodio del experimento de la sífilis en Guatemala para promover la reflexión sobre los roles que desempeña la “ciencia” cuando, en el marco de la colonialidad, se la pone en manos de quienes no solo desprecian la vida humana, sino que consideran que algunas vidas son más valiosas y más dignas de derechos que otras. Sirva también para cuestionar la “ciencia metropolitana” y sus contratistas locales, reclutadores por monedas de nuestras poblaciones para sus investigaciones. Sirva, asimismo, para iniciar una investigación sobre el papel del Buró Sanitario Panamericano y su sucesora la OPS, de la que Cutler fuera director adjunto.

Sirva, finalmente, para que América Latina diga un categórico “nunca más” a la explotación humana disfrazada de ciencia, y se dote a sí misma de una poderosa convicción normativa que proteja a la región de este tipo de aventuras bárbaras.

 Luis Justo


[1] Zinn H (2005). Myths of American exceptionalism. Boston Review, Summer 2005. The notion of American exceptionalism—that the United States alone has the right, whether by divine sanction or moral obligation, to bring civilization, or democracy, or liberty to the rest of the world, by violence if necessary—is not new. It started as early as 1630 in the Massachusetts Bay Colony when Governor John Winthrop uttered the words that centuries later would be quoted by Ronald Reagan. Winthrop called the Massachusetts Bay Colony a “city upon a hill.”

[2] Ignatieff M (2005). American exceptionalism and human rights. Princeton University Press.

[3] Debe mencionarse, sin embargo, que a ningún preso norteamericano se le escarificó el pene como a los guatemaltecos. Dice Reverby “No one was abrading the penises of these American men, even in a prison.”

[4] Cutler fué nombrado Profesor Emérito de Salud Internacional en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh.

[5] Quijano A (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En publicacion: La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas. Edgardo Lander. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

More “whateverittakes” philosophy in Caplan’s line

junio 7, 2011

Doctors asked to identify potential terrorists under government plans | Politics | The Guardian.

While Art Caplan kills ethics, Mothers and Grandmothers of Plaza de Mayo teach…

junio 6, 2011

Reading Art Caplan’s The Ethics of Assassination I can’t but remember the motto of Argentina’s  Mothers and Grandmothers of Plaza de Mayo when referring to the assassins and torturers of their children and grandchildren. The motto is “Juicio y Castigo”, Trial and Punishment, within the boundaries of civil and penal law. Boundaries respected by them even after savage murder, kidnapping, torture and disappearance of thousands of people in the Argentine military dictatorship.

Caplan asks himself:  “Do American values permit retribution for horrible crimes without worrying about due process?” And he answers “I think, in some instances, they do”. And he goes on saying “there is a place in just wars for killing, including those who lead organized combatants against us. Whether those heading organized efforts to wage war against us are military leaders, religious leaders or civilians, we are well within our rights to do whatever it takes to stop them.” “Killing Osama bin Laden is not unethical murder — it is the price organized terrorists who declare war against us must expect to pay.”

So, I asked myself: Could the Argentine military forces be seen as organized combatants? I think so. Did they commit horrible crimes against humanity? I’m sure of it. Could Mothers and Grandmothers of Plaza de Mayo call for the killing of the former government members, unarmed, in the middle of the night, in the presence of their families, as Bin Laden was? Perhaps they could, but they have chosen not to do so, as that would put them within the “ethical frame” of the dictators. Claiming instead for lawful trial and punishment draws a sharp ethical demarcatory line, and promotes civilized citizens and social behavior. Retribution for crimes against humanity cannot mean doing “whatever it takes”, specially if that exemplary “whatever it takes” comes from a supposed law abiding structure such as a government, and –for the case- from a government that makes yearly Reports on Human Rights across the world. The “whateverittakes” philosophy has sustained gross human rights violations in the history of humankind.

Arthur Caplan is a well-known bioethicist and a key opinion leader in his country and, as such, he has a responsibility to discern between his feelings as an American exceptionalist (the world should do what we say but we do as we please) and the reasoning needed from a world-class bioethicist. Exceptionalism, be it exemptionalism, double standards, or legal isolationism, as Michael Ignatieff divides it, arises from a deeply entrenched superiority feeling mixed with practical impunity. Even as it implies a parochial and aporetic universalistic particularism, Caplan doesn’t feel necessary to elaborate about it.

Finally, as a Latin American, I cannot but feel disgusted by Caplan’s western-film-like bravado that to be killed “is the price organized terrorists who declare war against us must expect to pay”, as for sure the definition of a terrorist and of war will be submitted to the murky criteria of the Department of Defense, as occurred with the sliding definition of torture, genially called “harsh interrogatory”, even by some authors in the bioethical field. After a long history of bloody North American interventions in Latin America, either by way of direct military invasion or through CIA orchestrated coups, I am sure that there are serious differences between what we call a patriota (patriot) luchador por la libertad (freedom fighter), and what the DoD could denominate an AntiAmerican terrorist. After the bloodshed of American invasion of Iraq for the sake of non-existent massive destruction weapons, for instance, I could well understand an Iraqi referring to North Americans as “organized terrorists”. Nevertheless I wouldn’t agree with the assassination of the President of the United States of America, and I wouldn’t defend it as an ethical accomplishment, as I think that Juicio y Castigo (Trial and Punishment) is the civilized way to deal with heinous murderers, as the Mothers and Grandmothers of Plaza de Mayo have shown to the world.

Ética de la investigación en salud – Curso de posgrado UNL

junio 2, 2011

Ética de la investigación en salud – Noticias UNL.

Universidad Nacional del Litoral

En el marco del Ciclo de Formación en Bioética 2011, la Cátedra Abierta de Bioética de la UNL, dictará el curso de posgrado “Ética de la Investigación en Ciencias de la Salud”.
El objetivo es proveer capacitación para identificar, analizar y resolver problemas éticos relativos a la investigación en ciencias de la salud. La cátedra está dirigido a graduados en ciencias de la salud, de la vida, sociales, filosofía y derecho, con énfasis en los interesados en integrar Comités de ética y bioética.
La capacitación está dirigida por Silvia L. Brussino y cuenta con la colaboración de Roxana Prósperi, Oscar Bottasso (UNR), Luis F. Justo (UNComahue), Ignacio Maglio (UBA) y Víctor Penchaszadeh (Un. Columbia).
Los encuentros serán un viernes y un sábado por mes en la Facultad de Ciencias Médicas, comenzando el 24 de junio y finalizando el 3 de septiembre. El curso es arancelado y el cupo es limitado.

Informes e inscripción: FCM (Ciudad Universitaria) Tel:             (0342) 4511671       int. 115. cabioetica@unl.edu.ar; ilehmann59@hotmail.com