Minga de salud

ALAMES – Asociación Latinoamericana de Medicina Social

REUNIÓN REGIONAL DE CONSULTA CON LA SOCIEDAD CIVIL SOBRE LOS DETERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD

Brasilia, Brasil, 12 – 14 de abril de 2007

CARTA DE BRASILIA

Minga para reducir las inequidades en salud en la región de las Américas

Un conjunto de movimientos y organizaciones sociales y populares de sectores de mujeres, campesinos/as y pueblos de la selva, pueblos y nacionalidades indígenas, comunidades afrodescendientes, pueblos gitanos y otros pueblos nómadas, de orientación sexual e identidad de género (LGTB), de organizaciones territoriales vecinales, movimiento sindical de trabajadores/as, académicos/as, viviendistas, usuarios/as de servicios de salud, ligas de enfermos, gremios de profesionales y ONG, provenientes de diversas regiones de las Américas desde Canadá hasta Chile, pasando por Centroamérica y el Caribe, nos encontramos en Brasilia en el marco de la reunión regional de consulta sobre determinantes sociales de la salud convocada por los gobiernos de Brasil y Chile, organizaciones de la sociedad civil de las Américas, la OEA, la OPS y la OMS, lo que nos permitió contarnos los múltiples problemas relacionados con la salud que vivimos y debatir la necesidad e importancia de reconocer la determinación social de la salud para superarlas.

Este encuentro reafirma una crítica profunda al modelo de desarrollo social y económico prevalente en la región de las Américas, que en las últimas décadas se ha profundizado a través del conjunto de políticas neoliberales en el marco de un proceso de globalización y que debe ser superado. Este modelo se fundamenta en una lógica de mercado, que privatiza y medicaliza la salud en detrimento del derecho a la salud, agudiza las violaciones a los derechos humanos y las desigualdades que llevan a las inequidades sanitarias que fragilizan y afectan las situaciones de salud y de vida que son completamente evitables e injustas.

Igualmente ratificamos que este modelo de desarrollo reduce el papel del Estado como promotor de salud, fragmentando y privatizando los sistemas de salud, disminuyendo los recursos públicos en salud, enfatizando en la atención curativa a la enfermedad individual.

El avance de este modelo en la región de las Américas profundiza las desigualdades y exclusión social que se expresa en la concentración de la riqueza, la tierra, el ingreso y el uso inadecuado de los recursos naturales, al mismo tiempo, profundiza las relaciones desiguales de género y las prácticas discriminatorias étnico raciales, religiosas y de orientación sexual e identidad de género (LGBT), aumenta todas las formas de violencia en el campo y la ciudad, desde el espacio privado al espacio público.

Es claro para los movimientos y organizaciones de la sociedad civil presentes en la reunión, que la salud es un derecho humano universal, deber del Estado, cuya realización precisa un conjunto de determinantes como la alimentación sana y segura; derecho al trabajo digno y valoración del trabajo reproductivo; ingresos adecuados; acceso, uso y permanencia en la tierra; manejo sustentable de los recursos naturales y renovables; vivienda digna con saneamiento ambiental, participación ciudadana democrática, acceso universal a los servicios de educación y salud oportunos, humanizados, de calidad y pertinentes culturalmente, políticas publicas sociales inclusivas y relaciones sociales no sexistas ni racistas, con tolerancia cultural y religiosa, lo que a su vez expresa que tanto los determinantes de la salud como el derecho a la salud son indivisibles e interdependientes.

En este contexto, se hace evidente que para avanzar en la superación de las inequidades en salud se requiere de manera fundamental configurar modelos de desarrollo social y económicos sustentables, garantes de los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, ambientales, sexuales y reproductivos; un modelo de Estado que garantice dichos derechos; impulso a la soberanía y seguridad alimentaria, que erradique el hambre del continente, promoviendo reformas agrarias que aseguren el acceso, uso y propiedad de la tierra, posibilite procesos agrícolas sustentables y que preserven la propiedad de las semillas ancestrales en el marco de una propuesta de agricultura familiar y campesina adecuada a la diversidad climática de la región; reformas urbanas que promuevan una mejor distribución del suelo urbano y la construcción de ciudades socialmente justas y ambientalmente sustentables; democratización del capital cultural de la humanidad a través del acceso universal a la educación; concreción de la democracia participativa; y desarrollo de políticas públicas intersectoriales universales, integrales, equitativas y participativas.

Como resultado de estas reflexiones, el conjunto de organizaciones de la sociedad civil reunidas en Brasilia consideramos pertinente impulsar una agenda común en el tema de determinantes de la salud, que fortalezca y amplíe el protagonismo, la autonomía y la movilización social -a nivel nacional y continental- para incidir en la orientación de las políticas de Estado y las políticas públicas asumiendo esta perspectiva integral de la determinación.

Por tal razón, hacemos un llamado para establecer una alianza de la sociedad civil basada en principios y conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas y comunidades tradicionales (Minga), que recupera una práctica social en que todas y todos nos sintamos invitados y comprometidos a hacer un aporte desde nuestras experiencias para fortalecer la acción transformadora sobre los determinantes de la salud y la exigibilidad de la garantía del derecho a la salud.

Al mismo tiempo, llamamos a los Estados nacionales y a los organismos internacionales a respetar la autonomía de las organizaciones sociales -bajo los mismos principios mencionados- y comprometer iniciativas, acciones y recursos para esta acción transformadora.

Como organizaciones presentes en múltiples sectores sociales nos comprometemos a difundir y ampliar con las organizaciones populares y movimientos sociales del continente esta discusión que realizamos en Brasilia, recoger sus puntos de vistas y contribuciones e involucrarlos ampliamente en el debate y en la realización de la agenda común, para avanzar en un proceso de construcción del movimiento continental que continué enriqueciéndose en el tiempo.

Así mismo, hacemos un llamado para que el conjunto de gobiernos de la región y los organismos internacionales se comprometan decididamente con el proceso, que se inició con la creación de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud en el año 2005, y se avance en conjunto con la sociedad civil para concretar políticas y programas que afecten y transformen los determinantes de la salud. En este sentido, queda planteada la necesidad que la OMS, la OPS y la OEA, junto a los gobiernos de la región sigan apoyando y ampliando este proceso facilitando las condiciones para que se concrete una amplia participación e incidencia de la sociedad civil de la región en este proceso.

Brasilia 14 de abril de 2007

∗ Palabra utilizada por los pueblos y nacionalidades indígenas de la región andina, que refiere una práctica social de colaboración, solidaridad y cooperación donde cada cual aporta sus recursos de acuerdo a sus posibilidades para el beneficio del conjunto de la comunidad.

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