Pueblos originarios: prioridad ignorada

Con algunas excepciones, más bien escasas, la bioética en América Latina no parece haber tomado demasiado en cuenta la situación de los pueblos originarios, en lo que hace a sus derechos humanos, situación en salud, etc. Sin embargo, como lo muestra el ejemplo de Bolivia, el nivel de reflexión crítica y de acción transformadora que los mismos pueblos originarios han desarrollado, debería hacernos pensar si hemos estado a la altura de las circunstancias históricas. Quizás hemos dedicado mucho tiempo a polémicas que, en el fondo, sólo son otra manera en la que se expresan los procesos coloniales aún vigentes en nuestra América, y me refiero acá al outsourcing de la investigación farmacológica y el debate derivado, epifenómenos de nuestra colonialidad.

También tendrá algo que ver con esto nuestra hibridez cultural y nuestro poco asumido pero real mestizaje. En efecto, dentro de las elites latinoamericanas los universitarios procedemos de una zona de conflicto que no nos es grato enfrentar, y es el de la mirada eurocéntrica, enciclopedista e iluminista que forjó nuestras instituciones de “altos estudios”, y la necesidad de intentar resignificar nuestra identidad, intersticial, incómoda, muchas veces ni chicha ni limonada (o Coca Cola). Todo esto se puede objetivar en el escaso desarrollo de investigación seria sobre prioridades en salud, metodología de traslación de la evidencia a la práctica, epidemiología popular, etc. No por nada nuestras universidades nos exigen publicar en revistas de “alto impacto”, devaluando la trascendencia de nuestras publicaciones regionales y/o nacionales. No por nada los tiempos previstos en “grants” y subsidios, impiden el desarrollo de investigación seriamente participatoria, no hablemos ya de emancipatoria.

Es por eso que cuando vemos proyectos serios de investigación que culminan con la publicación de textos como “PUEBLOS EXCLUIDOS, COMUNIDADES
EROSIONADAS: La situación del derecho a la salud en Chiapas, México”, trabajo desarrollado por Physicians for Human Rights, El Colegio de la Frontera Sur, el Centro de Capacitación en Ecología, y Salud para Campesinos-Defensoría del Derecho a la Salud, deberíamos hacer una pausa para reflexionar, y festejar. Festejar porque conservamos y estamos desarrollando la capacidad de hacer esa investigación crítica que necesitamos, y por que le podemos dar un encuadre político, metodológico y técnico de excelente nivel. El equipo formado por Héctor Javier Sánchez Pérez, Investigador de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR); Marcos Arana
Cedeño, Investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas “Salvador Zubirán” y Nutrición, y Director del Centro de Capacitación en Ecología y Salud para Campesinos-Defensoría del Derecho a la Salud (CCESC-DDS); y Alicia Ely Yamin, JD, MPH, Directora de Investigaciones en Physicians for Human Rights (PHR), ha hecho un trabajo que sienta bases para el trabajo de la bioética en nuestra región.

Texto completo en http://www.phrusa.org/research/news_2006-06-22.htm…, en español y en inglés.

LJ

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